miércoles, 8 de febrero de 2012

Un poco de historia

Aunque una comunidad celta fue la que vadeó el río Támesis, los romanos fueron los que primero urbanizaron la milla cuadrada actualmente conocida como City. Construyeron un puente y una impresionante muralla en la urbe; además, convirtieron la metrópoli en un importante puerto y en el eje de su sistema viario. Cuando los romanos abandonaron el enclave, el comercio siguió prosperando. A pesar de las invasiones de sajones y vikingos, en la actualidad se pueden encontrar algunos vestigios del Londres de la época oscura. Cincuenta años antes del desembarco de los normandos, Eduardo el Confesor construyó su propia abadía y palacio en Westminster.
Guillermo el Conquistador halló una urbe que sin duda constituía la más rica y grande del reino. Erigió la White Tower (parte de la torre de Londres) y proclamó la independencia de la ciudad y su derecho a autogobernarse.

Durante el reinado de Isabel I, la capital creció con rapidez; prueba de ello fue la duplicación en cuarenta años de la población de cien mil a doscientos mil habitantes. Desafortunadamente, el Londres medieval de las épocas Tudor y jacobina fue destruido por el Gran Incendio de 1666. Esta catástrofe no interrumpió el crecimiento de la ciudad; además supuso una oportunidad para Christopher Wren y la construcción de sus famosas iglesias, como la catedral de San Pablo.
En 1720 la población ascendía a 750.000 personas. La urbe, sede del parlamento y núcleo de un imperio en expansión, acrecentó como nunca su relevancia y riqueza. Los arquitectos de la época georgiana reemplazaron los restos de la época medieval con sus imponentes construcciones simétricas y sus plazas residenciales.

El siglo XIX experimentó un gran desarrollo demográfico, creándose una vasta extensión de suburbios victorianos. Como resultado de la Revolución Industrial y de un comercio en plena expansión, la población aumentó de nuevo de 2,7 millones en 1851 a 6,6 millones en 1901.

El Londres georgiano y victoriano fue destruido por la Luftwaffe en la II Guerra Mundial (inmensas zonas del centro y del East End fueron totalmente arrasadas). Después de la guerra, se construyeron con rapidez antiestéticas viviendas de protección oficial y modestas urbanizaciones en las zonas devastadas. Los muelles no recuperarían la normalidad (la descarga de mercancías se trasladó a Tilbury) y los Docklands (zona portuaria) se degradaron hasta llegar al abandono. Sin embargo, fueron redescubiertos por agentes inmobiliarios en los años ochenta, pero el desarrollo se desaceleró con la recesión de principios de la década de 1990.

Debido a la seguridad y a la desregularización de la época thatcheriana, Londres se mantuvo en auge en los años ochenta. La nueva ola de promotores inmobiliarios demostró ser sólo parcialmente más entendida que la Luftwaffe, ya que únicamente algunos edificios modernos pueden calificarse de extraordinarios entre tanta mediocridad.

En los últimos años, con una ligera inspiración del nuevo laborismo de Tony Blair, la libra esterlina desbocada y un sinfín de nombres del mundo del espectáculo, Londres recuperó su fama de ciudad alegre. La fisonomía de Londres ha experimentado un cambio importante con la construcción del Millenium Dome (cúpula del milenio), en Greenwich, el London Eye (noria de Londres), la Tate Modern (a la que se accede por el defectuoso puente del Millenum), y la creación del Gran Patio del Museo Británico. Sin embargo, hay cosas que nunca cambian: el precio de la vivienda se supera año tras año, su fama de ciudad chic no deja de aumentar, y las diferencias entre los ricos y los pobres son cada vez mayores.



El 7 de julio de 2005 el terror se apoderó de Londres en la hora punta. Cuatro bombas estallaron en la red de transporte público dejando más de 50 muertos y 700 heridos.

martes, 7 de febrero de 2012

Organizando el viaje

Londres es sin duda uno de los principales destinos turísticos del mundo y de Europa, millones de visitantes llegan año tras año a Londres para disfrutar de la ciudad, desde sus calles, monumentos, museos, tiendas y mercadillos, gastronomía, ambiente nocturno, ocio, musicales...


Si quieres viajar a Londres, debes antes informarte de todo lo necesario, así como buscar y encontrar viajes baratos, vuelos, alojamientos y hoteles, transportes y traslados... para hacer la estancia en Londres más agradable.

Situada a orillas del río Támesis (que la divide en dos), esta gran ciudad está dividida en zonas y barrios, la división principal es el Norte (al norte del rio) y el sur. El corazón de la ciudad, la antigua City de Londres, es el lugar más frecuentado por los turistas y visitantes, pues ahí se sitúan los principales monumentos y destinos turísticos.

En Londres se encuentran 4 Patrimonios de la Humanidad: la Torre de Londres; el asentamiento de Greenwich; el Real Jardín Botánico de Kew; y el lugar comprendido por el Palacio de Westminster, Abadía de Westminster y la Iglesia de Santa Margarita.

Londres es una gran ciudad multicultural y multiétnica, una ciudad donde se hablan más de 300 lenguas. Actualmente sólo en la ciudad de Londres viven oficialmente unos 8 millones de personas, pero en el conjunto de la ciudad y área metropolitana nos colocamos en casi 14millones de personas. Destacar que a pesar de ser una ciudad excesivamente poblada, no existen apenas problemas de transporte y movilidad, por ello la red de transporte público de Londres es la mejor del mundo, y también la más extensa. En la ciudad y en los alrededores existen varios aeropuertos, pero el de Heathrow es el aeropuerto más importante, siendo además el de más tráfico internacional del mundo.

Al igual que en ocasiones anteriores, lo  primer que hacemos una vez que hemos decidido la ciudad que queremos visitar, es buscar información sobre la misma. Habitualmente buscamos en dos foros, Los viajeros y Lonely planet, aunque estos dos son los que más  nos gustan y de los que somos asiduos, puedes encontrar muchos más en la red.

Al tratarse de una ciudad muy visitada, la oferta hotelera es muy amplia, con hoteles de alto lujo hasta buenos albergues y hostales. En nuestro caso preferimos alojarnos en un Hostelling international, concretamente nos alojaremos en el Thameside London Hostel. No es la primera vez que nos alojamos en un establecimiento de este tipo y suelen dar muy buena relación calidad precio. En esta ciudad no hemos podido reservar un alojamiento todo lo céntrico que quisiéramos, pero Londres es una ciudad con un muy buen transporte público y no tendremos problemas para movernos, tanto en metro como en bús.

Hay distintas formulas para viajar hasta Londres, como puede ser el tren, el autobús, el coche particular o el avión. Nosotros por comodidad y por la escasez de tiempo, nos hemos decantado por el medio de  locomoción más rápido, el avión. Como siempre hemos utilizado un buscador de vuelos para conseguir los billetes, lo más baratos posibles. En esta ocasión hemos utilizado skyscanner, y la compañía que nos llevará directamente a Londres será British airways.

Londres cuenta con 5 aeropuertos, por lo que no será difícil encontrar vuelo para llegar, aunque es importante fijarse en cual será el aeropuerto de destino; HealhrowAirport, El Aeropuerto internacional es en más importante de Londres y uno de los más grandes del mundo. Dispone de línea de metro propia al centro de Londres. Stanted Airport, Es uno de los aeropuertos más usado por compañías de bajo coste. Dispones de buses y autocares de varias agencias (terravisión...) y trenes. Gatwick Airport, Es el segundo aeropuerto de Londres en vuelos y viajeros, también con bajo coste. Dispones de buses pero sobre todo de trenes, es el medio más usado. Luton Airport,  es el aeropuerto más pequeño de Londres. Está unido don Londres por un tren que llega a la estación de Luton, la cual está unida con el aeropuerto por buses lanzadera. Además cuenta con buses y autocares de agencias como terravisión. London CityAirport, Está situado en Londres, próximo al centro. Puedes usar simplemente el metro o buses urbanos.

Algo que siempre se debe de llevar a los viajes, es una buena guía de viajes. Yo no recomiendo viajar sin una. En el mercado encontrarás un montón de ellas, y de distintas editoriales, elige en función de tu gusto. Nosotros en esta ocasión llevaremos la de Lonely Planet y la de National Geographic. Ambas guías son distintas y sin embargo compatibles para este viaje.

A partir de este momento solamente nos queda recabar toda la información posible a través de internet y empezar a disfrutar de esta pequeña escapada.








lunes, 6 de febrero de 2012

Primer día. 6 abril - Londres

Nuestro primer día en Londres ha sido bastante largo, intenso e interesante. Londres es una ciudad con mucho que ver y nosotros tenemos la intención de ver lo máximo posible en los pocos días que tenemos para visitarla. Así que hemos comenzado el día con un buen madrugón. Para las 7:30  de la mañana ya estábamos desayunando en el buffet del alojamiento, donde he intentado con bastante poco éxito comunicarme con el camarero, pero se ve que no hablábamos el mismo inglés, el mío debe ser más british sin duda. Aunque finalmente he desayunado, pero eso sí, lo que él ha querido.

Hemos quedado en Hyde Park Corner a las 11 de la mañana, hoy haremos la excursión gratuita de Sandemans, algo que ya hemos convertido en una tradición en todas nuestras vacaciones. Pero antes queremos pasear por el famoso Hyde Park, el parque real más grande  y famoso de Londres, que abarca más de 142 ha, algo así como el Principado de Mónaco. Hemos estado paseando aproximadamente una hora y media y solamente hemos podido llegar hasta el puente del lago  Serpentine. En verano tiene que ser una gozada hacer deporte en este parque.

Hyde Park
Nuestro tour ha comenzado en el arco de Wellington. Situado en la entrada de Green Park, y que se construyo para conmemorar todas las victorias que había conseguido el duque de Wellington en el campo de batalla. Este arco, tiene la estatua de bronce más grande de Europa.
Paseando por Green Park, hemos llegado hasta el palacio de Buckingham, mundialmente famoso por ser la residencia de la reina de Inglaterra.  Realmente el principal motivo por el que se visita este palacio, es por el cambio de guardia, donde el cuerpo de guardia del palacio de St. James desfila por The Mall para encontrarse con el cuerpo de guardia del palacio de Buckingham. Mientras la banda toca, tiene lugar la ceremoniosa entrega de las llaves de la guardia saliente a la nueva de reemplazo. Cuando los centinelas se han cambiado, la vieja guardia vuelve a Wellington Barracks y la nueva de St. James vuelve desfilando hasta el palacio de St. James.
Arco Wellington
Nos ha coincidido el cambio de guardia con nuestra llegada al palacio de Buckingham, así que tras unas breves explicaciones sobre la historia del palacio, hemos ido paseando por el parque de St. James al palacio del mismo nombre. Este palacio es una imponente casa de estilo tudor. La casa es lo único que se conserva del edificio iniciado en 1530. Durante más de tres siglos fue la residencia oficial de los reyes y reinas de Inglaterra.

Posteriormente hemos ido a Trafalgar square.  Esta plaza es el centro simbólico de Londres, donde se celebran manifestaciones, donde se celebra el año nuevo, y donde está el signo más potente de Londres, la Columna de Nelson de 52 m de altura, que conmemora la victoria de este sobre Napoleón en la batalla de Trafalgar.  Aquí se encuentran edificios tan importantes como La National Gallery y National Portrait Gallery, además de la iglesia de St. Martin – in – the – Fields. El solemne Pall Mall discurre hacia el suroeste, donde se alza el Admiralty Arch tras el cual se abre The Mall, que lleva hasta el palacio de Buckingham.

Después de pasar un rato en esta grandilocuente plaza, nos dirigimos hasta Horse Guards Parade, histórica entrada oficial a los palacios reales y resguardada por dos guardias a caballo, y desde donde se puede ver nuevamente St. James Park.
Palacio St. James
De puntillas pasamos por Downing St, residencia oficial del primer ministro británico, camino de la Abadía de Westminster, aunque lo primero que se asoma ante nuestros ojos es la famoso y mundialmente conocido, torre del reloj de las casas del parlamento, conocida por el nombre de su campana, Big Ben, que simboliza el gobierno británico.  La esfera del reloj tiene 7 mt de diámetro, la manecilla horario 2.7 mt y el minutero 4.2 mt. La melodía está basada en el aria de Händel, sé que mi redentor vive.

Nuestra excursión termina en la Abadía de Westminster, sede de las coronaciones, panteón de reyes, reinas y personalidades británicas. Esta abadía se construyó en 1050 por orden de Eduardo El Confesor, quien fue coronado rey en ella, con lo que inicio una tradición que llega hasta la reina actual. También fue el primer rey en ser enterrado aquí.  La abadía es una maravilla, que mezcla diferentes estilos arquitectónicos, siendo el mejor ejemplo del gótico inglés.

Al acabar la excursión nos dirigimos al otro lado del Támesis, para comernos a los pies del London eye unos hot dog, que adquirimos en un puesto callejero. No es que estuviesen demasiado buenos, pero nos han servido para coger un poco de fuerza. Seguramente nos desquitaremos de ellos en la cena. Sin duda.
Mientras comemos, y aunque no subimos a la noria, admiramos la mayor atracción turística de Londres, inaugurado en 2000 frente a la sede del parlamento, y en el extremo suroeste de Jubilee Gardens.
Tras un momento de relax, después de la nutritiva comida, damos un paseo por la orilla situada frente a las casas del parlamento, donde se pueden obtener unas vistas fantásticas para las fotografías, eso sí, si el tiempo acompaña, algo que no está ocurriendo. En el suntuoso palacio de Westminster, también conocido como houses of paliament, se hallan la cámara de los comunes y la cámara de los lores. Este edificio se construyó entre 1840 y 1860, en pleno furor del estilo neogótico. Desde luego el rasgo más famoso del exterior es el Big Ben. En el extremo opuesto del edificio se alza la victoria tower, finalizada en 1860.

Después de hacer las mil fotos de rigor cruzamos a la otra orilla por Lamberth bridge , para pasear por las inmediaciones de la abadía y desde aquí dirigirnos a las Churchill War Rooms, o Cabinet War Rooms. Este nido de estancias subterráneas sirvió de alojamiento seguro al gobierno y a los consejeros militares durante la segunda guerra mundial. Se ha usado en más de cien ocasiones. Hoy es un reducto temporal den el que los relojes están parados en las 16:58 horas del 15 de octubre de 1940. Se pueden visitar  la cocina el comedor y el dormitorio del matrimonia Churchill. Muchos de los discursos a la nación se prepararon aquí y se pueden escuchar. Es fácil imaginar el tráfico de información secreta, las reuniones y los planes, las llamadas telefónicas transatlánticas y a Winston Churchill trabajando.  La visita ha resultado muy histórica e interesante, ya que te sitúa perfectamente en la delicada situación de gobernar un país en plena guerra.

Abadía Westminster
A la salida de las Cabinet War Rooms y cerca del Big Ben, hacemos un alto en el camino para tomarnos unos cafés. Yo soy un admirador del café, pero Alba ha resultado ser aún más admiradora de esta bebida, casi fanática, y este será solamente el primero de muchos de los que degustaremos en Londres. Una vez hemos renovado nuestras fuerzas, damos un paseo por la orilla del Támesis, hasta Horse Guards Avenue para dirigirnos a Trafalgar Square, donde pasamos un rato haciendo unas cuantas fotos, y donde pudimos ver el enorme reloj que han colocado para marcar la cuenta atrás para la inauguración de las olimpiadas, en 145 días 2 horas 2 minutos 52 segundos Londres será olímpica.

Esta mañana, nos han comentado que la cripta de la iglesia, St-Martin-in-the-fields se ha convertido en un Pub, y eso lo tenemos que ver con nuestros propios ojos. Más que de un pub se trata de un restaurante de comida rápida. Es curioso, arriba celebrando misa y rogando por los más necesitados y elogiando la austeridad, mientras que abajo se está comiendo y bebiendo, es decir, todo lo contrario a lo que arriba se predica. Curiosidades de la religión, está claro que en todos los sitios es igual.

Coven Garden
A última hora de la tarde, hemos estado paseando por el barrio de los teatros, callejeando sin más, hasta que hemos acabado en Coven Garden Piazza. Esta fue la primera plaza que se planificó en Londres, y que está plagada de turistas haciendo sus compras. Las tiendas, y los artistas callejeros son típicos de esta zona. Es la plaza más europea de Londres. Por el día estállenla de gente que pasea y compra; por la noche, de los que van al teatro y de los que buscan algo de juerga.

Hemos decidido cenar en esta zona, y hemos dado con un pequeño y familiar Bistró, donde unas sopas calientes de verdura y unos platos de pasta con aros de cebolla nos devuelven a la vida.
Al finalizar esta opípara cena, ponemos rumbo al hostal. El día ha sido largo y mañana queremos volver a madrugar para seguir recorriendo esta enorme ciudad.

domingo, 5 de febrero de 2012

Segundo día. 7 abril - Londres

Candem Market
Hoy hemos comenzado algo más tarde nuestra jornada, a las 7.30 nos hemos puesto en marcha. Lo primero que hacemos es desayunar y ponernos rumbo a Camden Market. Hoy en el desayuno no ha habido ningún problema con el inglés, al parecer el camarero ha estado toda la noche estudiando para poder comunicarse conmigo en un perfecto british…ya me parecía a mí que no podía ser por mi culpa.


Candem es el mercadillo callejero más animado de Londres. A primera hora de la mañana apenas había gente en Candem, pero según ha ido avanzando la mañana ha comenzado a llegar un montón de gente, la mayoría de ellos españoles, que agobiante. Es curioso el ambiente que se puede respirar en este mercado “alternativo” donde puedes comprar todo lo que te puedas imaginar, y puedes probar la gastronomía de por lo menos tres continentes diferentes. Está claro que tiene muy bien ganada la fama. Alba se lo ha pasado en grande, creo que no ha dejado una camiseta por mirar, ni un puesto que cotillear.  Interesante el paseo matutino. 


St. Paul
Alrededor de las 12, ya está bien por hoy de tiendas, hemos cogido un bus para ir a la catedral St. Paul, tras realizar un par de trasbordos y equivocarnos en una ocasión de dirección, esa manía de los ingleses de conducir en dirección contraria al resto del mundo, hemos llegado sin problemas. Ha sido entretenido viajar en el piso de arriba de un bus londinense. Ha sido un trayecto algo más lento que en metro pero mucho más interesante, puesto que puedes disfrutar de la vida de la ciudad.


Antes de visitar la catedral y dada la hora que ya era, decidimos comer algo, una mala costumbre que tiene uno de comer todos los días. Además en esta ciudad o comes pronto o directamente cenas, ¡dios quien les pondría estos horarios! Puesto que aún no hemos probado la mundialmente reconocida gastronomía londinense, nos aventuramos con unas jacket rellenas de atún y carne  y  un cuarto de pollo asado. Menuda recarga de energía. Por supuesto las jacket han sido bien acompañadas de una London Pride, una de las más famosas cervezas ale que se fabrican en la ciudad. Según tengo entendido, en Londres comer con agua es pecado capital…

Lo primero que hemos hecho después de comer ha sido tomarnos Alba y yo un café, después visitar la catedral, que sin duda es la iglesia más importante de la diócesis de Londres y la obra maestra de Sir Christopher Wren. El edificio actual se empezó a construir en 1666, después de que el gran incendio destruyese la antigua iglesia. Tras visitar la catedral de St. Paul, donde había muchísima gente, y para bajar la comida, hemos intentado ir andando hasta la columna que conmemora el incendio de 1666, pero no hemos dado con ella. Una de dos, o han desmontado la torre por algún extraño motivo, o no es tan grande como dicen las guía y no la hemos visto al pasar, porque yo he seguido el mapa a rajatabla.

Pero sin darnos cuenta, y sin que fuese nuestra intención, hemos llegado hasta la Torre de Londres. Así que ya una vez aquí, decidimos visitarla, aunque la entrada es cara de narices. La Tower of London es la fortaleza medieval británica mejor conservada. En su interior hay un palacio, una cárcel, un patíbulo, capillas y museos, y lo más visitado, las joyas de la corona. La torre de Londres está vigilada por los Yeomen Warders, o “beefeaters” desde 1485. La función de estos es la de custodiar la fortaleza y las joyas de la corona. El puesto exige haber servido como mínimo 22 años en el ejército y haber recibido una condecoración y una medalla de buena conducta.  Las joyas de la corona son las vestiduras e insignias ceremoniales que se utilizan durante la coronación y no como la mayoría de la gente piensa, las alhajas de la reina. La pena ha sido que la hemos tenido que ver a toda leche porque hemos entrado a las 4 y cierran a las 5.30, y en la cola para ver las joyas se pierde mucho tiempo. Pese a que no la hemos podido ver en su totalidad, es una visita que merece mucho la pena.
Tower London


Al finalizar la visita a la torre, cruzamos el río por el Tower Bridge. Este emblemático monumento, seguramente el segundo más famoso después del Big Ben, es una obra maestra de la ingeniería victoriana y uno de los lugares ineludibles a visitar. Las mejores vistas se disfrutan desde el muelle delante de la torre de Londres pero la mejor manera de disfrutarlo es cruzando a través suyo, hacia la zona de South wark, algo que nosotros decidimos hacer. Supongo que este barrio tendrá curiosidades ocultas que merezcan la pena ver, pero preferimos coger un autobús que nos lleve hasta Trafalgar square y posteriormente allí coger otro hasta picadilly circus. En total 45 minutos de trayecto. Como para haberlo hecho andando.

Tower Bridge
Lo que queda de tarde la hemos pasado paseando sin rumbo fijo por el soho, hasta que hemos topado con un buffet Thai, con tan buena presencia que hemos decidido cenar en él.  Ha sido todo un acierto de sitio.

Poco a poco, y después de cenar nos hemos retirado al alojamiento. Mañana es nuestro último día en Londres y tenemos la intención de aprovecharlo a tope.


Tercer día. 8 Abril - Londres

Buckingham Palace
Hoy comenzamos el día algo más tarde, tenemos menos prisa que otros días, ya que lo primero que queremos hacer es ver el cambio de guardia, y este comienza a las 11, aunque o vas pronto para coger buen sitio o no ves nada. Para ello vamos en metro hasta hyde park y paseando por Green park llegamos hasta la puerta de Buckingham palace. Hemos llegado pronto, así que por suerte pillamos un buen sitio para ver el cambio de guardia, segunda fila, un lujazo. El cambio de guardia parece una visita obligada, la vieja guardia termina el servicio y es reemplazada por la nueva en el patio delantero del palacio de Buckingham. Ha estado bien, pero tampoco me ha parecido algo por lo que merezca la pena estar tanto rato esperando y aguantando a la marea de turistas que se agolpan para verlo, vamos que no me ha emocionado. Al menos hoy que no han salido los gaiteros escoceses. Está bien, pero sin más.

Al término del cambio de guardia decidimos coger un autobús e ir a Picadilly Circus para pasear y ver bien la zona del soho. Junto al Big Ben y a Trafalgar square, Picadilly constituye la típica foto londinense. El lugar desde luego gana mucho por la noche, cuando se aprecian mejor los letreros luminosos. En el centro de esta plaza se alza la estatua del Ángel de la caridad cristiana, dedicada a lord Shaftesbury. Con el paso de los años el ángel ha ido confundiéndose con Ero, el dios del amor. Es un práctico punto de encuentro para los turistas y londinenses, convirtiéndose en la cuna de las diversiones del Soho. Antes o después todo el mundo pasa por Picadilly. Estuvimos anoche un rato, pero el ambiente es muy distinto, como es lógico. Aunque queda algo del Soho anterior a 1986, cuando era una de las áreas más calientes de Londres.  En la actualidad el Soho es la zona más cosmopolita del centro de Londres, conocida por sus restaurantes, su animada vida nocturna y por su ambiente gay.  La zona que más me gusta a mí de este barrio es Soho square, una arbolada plaza diseñada en 1681.

Picadilly Circus
En estas vacaciones estamos usando más los autobuses que el metro, Londres llama a eso. El metro es mucho más rápido, pero aquí está muy bien coger el autobús, ya que la frecuencia de los mismos es muy alta y las paradas están a muy poca distancia las unas de las otras, aparte de que está perfectamente indicado, por no decir que las vistas son mucho más agradables que las del metro.

Después de pasear un rato por el Soho, nos da la hora de comer, hoy tampoco necesitamos buscar muchos sitios donde comer, ya que hemos visto un hindú, con muy buena pinta y nos tiramos a el de cabeza.  Se puede decir que la elección ha sido buena, ya que hemos comido de maravilla a un precio razonable. Unas verduras fritas, cordero con una salsa impronunciable pero de sabor extraordinario y arroz, hacen que la comida haya sido muy agradable.

Tras descansar un rato, seguimos nuestro paseo por el soho, dirección al british museum. No es un paseo muy largo, pero no nos ha dejado de llover en todo momento.  Hemos pasado gran parte de la tarde en la british museum. El museo británico alberga la que quizás sea la mayor colección de antigüedades del mundo y es el centro cultural más frecuentado del país. Nos ha sido imposible verla toda, así que hemos procurado seleccionar lo que más nos atraía y lo hemos visto un tanto rápido. Desde luego es un museo altamente recomendable, aunque pone en tela de juicio la moralidad británica, ya que este museo tiene más monumentos griegos y de mayor valor que toda Grecia junta. Pero quién soy yo para juzgar esto.

British Museum
Lo que nos queda de tarde lo dedicamos a pasear por el barrio y a hacer alguna compra en el hard rock (cosas de adolescentes). Tras este pequeño paréntesis consumista, volvemos a la zona del soho, para tomarnos una cerveza en un auténtico y original pub. Antes de cenar nos recorremos china town, un barrio espectacular, donde es imposible saber si estás en Londres o en Pekín. A la hora de cenar, volvemos al soho tradicional. Este barrio es una gozada, porque dispones de todo tipo de locales donde comer, nosotros elegimos un italiano “autentico” donde todos los empleados son siciliano.  Las pizzas de este local increíbles, de tamaño y calidad. El precio…razonable.

Paseando por el alumbrado picadilly circus ponemos fin a nuestra aventura londinense. Ha sido un agradable viaje, que nos ha dejado con las ganas de volver. Quizás algún día…